domingo, 28 de diciembre de 2008

El efecto suspensivo con que se concede el Recurso de Casación

Introducción

El recurso de casación regulado en el Código Procesal Civil, es un recurso extraordinario que no solamente, como toda materia recursiva busca favorecer a quien recurre a ella, sino que también tiene otros fines que van más allá del derecho de quien recurre. Este recurso es presentado ante la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo desde que se creó ese recurso, la carga procesal que soporta la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia es sumamente alta.

Parte del problema está en el carácter suspensivo con que se concede el recurso de Casación, y esto permite que quien interponga este recurso lo haga más como un medio de dilación, esto es que el litigante de mala fe ha logrado su objetivo, pues paralizará la ejecución durante el tiempo que la Corte Suprema demore en resolver el recurso, sobrecargándola.

El primer párrafo del artículo 393º del Código Procesal Civil señala que “La interposición del recurso suspende la ejecución de la sentencia. (…)”, este es un supuesto donde la Sala Civil de la Corte Suprema se comporta como si fuera una instancia más, ya que permite que el recurso sea un medio para postergar la ejecución de la sentencia, con el peligro consiguiente de perjudicar el cumplimiento de la decisión definitiva. De acuerdo con ello, ¿Se debe eliminar el efecto suspensivo del recurso de casación que promueve el artículo 393º del Código Procesal Civil y, que por el contrario se de ejecución a la sentencia impugnada?

 
Al interponer el recurso de casación, según el artículo 393º del CPC, lleva a que se suspenda la ejecución de la sentencia impugnada. Esta situación tiene especial impacto negativo en los ámbitos social y económico de nuestra sociedad, por lo que no es casualidad el descontento que podemos hallar en la población, especialmente entre los abogados y los justiciables como se ha venido apreciando. Así mismo se puede afirmar que el recurso de casación, se encuentra atravesando una crisis muy seria, lo que implica la necesidad impostergable de establecer cambios con el propósito de ajustar su cometido a los requerimientos de la sociedad, considerando que la solución no se encuentra en cambiar un sistema por otro, sino que debemos encontrar el camino para que se puedan cumplir con los objetivos que todos esperamos, para lo cual se hace necesario una reforma integral de las normas que regulan la casación. Es por ello que el presente trabajo tiene como objetivo el determinar las posturas que toman doctrinarios peruanos y extranjeros frente a la eliminación o no del efecto suspensivo con que se concede el Recurso de casación.

II. El efecto suspensivo con que se concede el Recurso de casación

 
En la actualidad la casación ya no tiene un marcado carácter político como fue concebida en sus inicios , en el país de origen (Francia) , pues ahora tiene un carácter público, “porque mediante él no se permite restablecer el juicio sino sobre la cuestión de derecho que es la que, en último término, interesa a la sociedad.” Se podría considerar una característica más de dicho recurso, pero hallar un concepto central que incluya todas sus características de este recurso sería “el de ser un recurso impugnatorio, comportándose como un remedio procesal extraordinario que procede contra resoluciones judiciales definitivas con el objeto de anularlas, de dejarlas sin efecto, por haber sido dictadas con infracción del derecho positivo, restableciendo la vigencia del derecho, actividad de competencia de los organismos de las más alta jerarquía judicial.”

De acuerdo con ello, nos encontramos ante un recurso extraordinario que no abre una tercera instancia, y que no se comporta como un recurso ordinario. Decir ser un recurso extraordinario, significa, como asegura Véscovi “una última ratio y su concesión es limitada. Así por un lado se concede luego de agotados todos los demás recursos ordinarios”, pero que sólo será interpuesto en determinados casos prefijados por la ley, esto es que están subordinados a la observancia de determinados requisitos y puestos ante un órgano exclusivo distinto de aquel que expidió la resolución recurrida. Por ello mismo es que la Casación es siempre subsecuente y ulterior al recurso ordinario de apelación, y de ello deriva su carácter extraordinario.

Con lo dicho, carece de lógica que el artículo 393 del Código Procesal Civil norme la suspensión de los efectos de la sentencia por la mera interposición del recurso como también con el propio concesorio , constituyendo según Carlos Calderón y Rosario Alfaro un grave error, pues esta comportándose como un recurso ordinario más, y en si como una tercera instancia, desnaturalizando de esta forma al recurso de casación. Puesto que la naturaleza jurídica de dicho instituto es la de constituir una medio impugnatorio, en si un recurso procesal pero con características extraordinarias ligadas a la rigurosidad para su acceso y a lo limitado de la revisión que se propone, con el fin de que no se lleve a considerar como una prolongación más o menos natural de casi todos los procesos mucho menos por sus efectos.

Además de este razonamiento, se suma otra cuestión que tiene que ver con la eficacia de las resoluciones, así Alberto Hinostroza menciona que “estrictamente hablando, la exigibilidad o el cumplimiento de una resolución susceptible de ser reformada o anulada mediante casación, se encuentra suspendida desde su expedición hasta el vencimiento del plazo legal para recurrir en casación, pudiendo prolongarse si el mencionado recurso es interpuesto dentro de dicho plazo y es concedido por el órgano jurisdiccional que emitió la resolución impugnada”. Pero si se declara inadmisible el recurso de casación cesa la suspensión de la eficacia de la resolución impugnada, llevándose adelante su ejecución.
 
El efecto suspensivo que produce el recurso y la cual adopta el legislador peruano en el artículo 393º del Código Procesal Civil, impide -mientras no haya un pronunciamiento definitivo- la ejecución de la resolución impugnada. Esto es que la eficacia de la resolución recurrida es suspendida temporalmente, pudiendo serlo de manera definitiva si fuese revocada o anulada, apartándose de tal forma, como lo afirma Victor de Santo , del supuesto de una sentencia impugnada por un recurso de tipo extraordinario que es presuntamente justa, y que por tanto debe cumplirse sin perjuicio de su eventual corrección en la instancia extraordinaria.
La opción acogida por el legislador en el artículo 393º ha determinado un cierto aprovechamiento por los impugnantes, obrando de mala fe, con el fin de obstruir la ejecución de la resolución impugnada. Ante ello, Hinostroza menciona que el hecho que el recurso extraordinario produzca dilación de los procesos no constituye un argumento válido y suficiente como para negarle a la casación el efecto suspensivo con que se concede. Además de señalar que esta posibilidad del mal uso del recurso se reduce debido a la rigurosidad formal que caracteriza a dicho medio impugnatorio, como es el pago de una suma de dinero elevada por concepto de tasa judicial, operando como elemento opositor a la situación descrita.
 
En efecto, no podemos considerar que todos actúan con esa mala fe, pero en la práctica se constata casos concretos en los cuales los impugnantes en casación, a sabiendas de su improcedencia o su falta de fundamento, se hallan beneficiados por la suspensión de la ejecución de las resoluciones por un considerable tiempo, tratándose en un ejercicio abusivo del derecho.

Un dato estadístico nos puede ubicar en el centro del problema, donde la Sala Civil Permanente de la Corte Suprema en más del 90% de los recursos de casación que recibió resultaron ya sea improcedentes, inadmisibles o bien infundados. Por lo que resulta alarmante que el factor determinante de la improcedencia de los recursos se deba al hecho de que los abogados litigantes redacten el recurso de casación como si fuera un recurso de apelación, pretendiéndose en la mayoría de los casos que la casación cumpla un fin de Justicia del caso en concreto. Esto demuestra el desconocimiento de la verdadera naturaleza del recurso, el cual tiene como fin esencial el respeto a la ley, tanto en su aplicación como en su interpretación. Por lo cual se puede concluir que muchos de ellos fueron propuestos maliciosamente para prolongar el proceso y para postergar la ejecución de la sentencia por medio de la suspensión tan sólo al interponer el recurso de casación, como dicta el artículo 393º del Código Procesal Civil, perjudicando así el cumplimiento de la decisión definitiva. A su vez, se debe tener en cuenta que entre el momento en que se interpone un recurso y en el que se va a dar respuesta a dicho recurso transcurre un promedio de 6 a un año aproximadamente.

Lo dicho conlleva a considerar que la Corte Suprema con la gran cantidad de procesos que tiene que resolver al año, renuncia incondicionalmente al llamado “efecto guía de la jurisprudencia”, esto es, la posibilidad de convertirse en la promotora de los patrones de conducta que deben ser asumidos o rechazados por la colectividad. Siendo esto así, resulta conveniente establecer determinados criterios que pudieran sancionar debidamente las impugnaciones maliciosas, aunque si bien es cierto, nuestro Código Procesal contempla multas para los recursos declarados improcedentes o inadmisibles , pero que en la práctica el cobro de dichas multas no ha sido ejecutado, convirtiéndose la sanción en una penalidad intrascendente. Así también el pago de costas y costos tampoco resulta aceptable para castigar al impugnador malicioso. Lo cual determina que un criterio razonable sería la no suspensión de la ejecución de la sentencia con tan solo interponer el recurso.

En efecto, otros sistemas casatorios niegan esa posibilidad. En Italia, la ejecución de la sentencia recurrida en casación no se suspende, pero se exige un depósito para interponer la casación, para que asegure el posible resarcimiento de daños por la interposición del recurso. En Uruguay, la Casación es recurso extraordinario porque se da pese a que la sentencia pase a la etapa de ejecución. En Colombia, según Jaime Azula la sentencia recurrida en casación se cumple, salvo que verse sobre el estado civil de las personas. En Francia , cuna de la casación, desde 1976 se implantó el efecto no suspensivo del recurso, salvo disposición legal en contrario. Sólo en España se concede con efecto suspensivo, pero con excepciones; al igual que en Argentina, como lo manifiesta Victor de Santo , pero si se genera “grave e irreparable daño”, el impugnante deberá restituir dinero para eliminar el injusto daño ocasionado, más un resarcimiento .
 
Se agrega al grupo el Código Procesal Civil Modelo para Iberoamérica , que en su artículo 245º prevé que la interposición del recurso no impedirá que la sentencia se cumpla, sin embargo menciona también que el recurrente podrá solicitar que se suspenda la ejecución de la sentencia prestando garantía para responder de los perjuicios que a la parte contraria pudiere ocasionar la demora. Ello lo hace tomando como modelo los demás ordenamientos procesales extranjeros.

A la luz del Derecho comparado no existe razón alguna para que en nuestro País la Casación tenga efecto suspensivo, pues a la vez de quebrar la razonabilidad del recurso, genera su masiva interposición en busca de la paralización indebida de la ejecución de la sentencia de mérito, logrando el litigante de mala fe su objetivo. Así mismo dichos países tienen algo en común aparte de la no suspensión del recurso, que es el de una contracautela que asegure el posible resarcimiento de daños por la interposición del recurso.
 
Sin embargo, sí podría suspenderse los efectos de aquellas sentencias que se obtienen como dos sentencias uniformes, esto es como afirma Monroy Gálvez , que cuando se hayan expedido dos resoluciones conformes, la interposición del recurso no suspenderá la ejecución de la resolución impugnada, salvo que el solicitante, como afirma Carrión Lugo preste contracautela suficiente y eficaz para garantizar el resarcimiento de daños perjuicios.
 
Un gran aporte dado a este tema, fue dado por el I Congreso de Derecho Procesal organizado por la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú , en el cual se concluye que en el área civil se debe mantener la suspensión de la ejecución de las resoluciones impugnadas en casación. Pero por excepción debe permitirse la ejecución de tales resoluciones cuando el solicitante de la ejecución preste una contracautela suficiente y eficaz para garantizar el resarcimiento de los daños y perjuicios que se pudieran causar con la ejecución, en el supuesto de que sea acaparado el recurso de casación.

 
Es sí que el artículo 393º del Código Procesal civil, al prever la suspensión del recurso de casación, parece no haber advertido el carácter extraordinario del recurso, razón por la que muchos consideran que el recurso de casación es una prolongación más o menos neutral de casi todos los procesos, algo totalmente erróneo. Es por ello que se necesita que el legislador tenga presente las características propias del recurso de casación, para evitar una opción que como ésta ha traído, como asegura Monroy Gálvez , más perjuicios que beneficios. Con lo mencionado se quiere evitar que la Corte Suprema sea usada como un nocivo instrumento de manipulación para con el fin de dilatar los procesos. Probablemente este sería el cambio más importante, considerando la eliminación del efecto suspensivo del recurso como un medio razonable para reducir el ingreso de procesos a la Corte.
 
Por ello, considero que debe modificarse este aspecto del trámite, obteniéndose como regla general la no suspensión de la tramitación de la sentencia menos aún de su eficacia al momento que se interpone el recurso o bien se conceda, así como también en los casos en que ésta sea conforme con la resolución de primera instancia. Pero se hará a pedido de parte y previa contracautela fijada prudencialmente. Esta postura es similar a la regulación del Recurso de Queja, artículo 4050 del Código Procesal Civil: «La interposición del recurso no suspende la tramitación del principal ni la eficacia de la resolución denegatoria. Excepcionalmente, a pedido de parte y previa prestación de contracautela fijada prudencialmente, el Juez de la demanda puede suspender el proceso principal, a través de la resolución fundamentada e irrecurrible”.

BIBLIOGRAFÍA

• Azula Camacho, Jaime, Manual de derecho procesal, Temis, Bogotá, 2006

• Carnelutti, Francesco, Instituciones del proceso civil, Librería El Foro, Buenos Aires, 1997

• Calderón, Carlos; Alfaro, Rosario, La casación civil en el Perú: doctrina y jurisprudencia, Normas Legales, Trujillo, 2001

• Carrión Lugo, Jorge, El recurso de casación en el Perú: El recurso de casación en la doctrina y en la legislación comparada. Vol. 1, Segunda edición, Grijley, Lima, 2003

• Hinostroza Minguez, Alberto, Medios impugnatorios en el proceso civil: doctrina y jurisprudencia, Segunda edición, Gaceta Jurídica Editores, Lima

• Monroy Gálvez, Juan, La formación del proceso civil peruano, Segunda edición, Palestra Editores, Lima, 2004

• Santo, Victor De, Tratado de los recursos, Editorial Universidad, Buenos Aires, 1999

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